lunes, 31 de enero de 2011

En tan solo unos segundos...


Esta mañana, no sería como cualquier día... Llevo días ante la espera de las noticias, que podrían cambiar mi vida en todos los sentidos... Me desperté un poco más tarde con los rayos del sol en mi rostro, guiada por la fe y la esperanza a tener una buena nueva... Confiando en Dios, que solo él sabe mi destino, y aferrada a que no me dará nada que no pueda vencer.

Era hora de partir.. me vestí con ropa cómoda, pero que más daba, no la necesitaba... Arribé al lugar donde todo ocurriría, los nervios y la angustia me abordaban.. con una sonrisa fingida les trasmití paz a mis padres.. haciéndoles creer que yo estaba bien, cuando por dentro me ahogaba en mis propios pensamientos...

Entré a la sala, el sujeto de blanco me hablo con ternura, más eso no bastaba... nadie podría aplacar el sentimiento de terror en mí, nadie podría calmar con tan solo su voz, a nadie le creería si me dijera que todo estará bien... porque yo sabía que solo lo dirían por no querer lastimar, mi sensible corazón...

De pronto me encontraba ya en la camilla, introdujeron un catéter por mi brazo derecho... podía sentir el liquido corriendo por mis venas, quemaba.. ardía.. dolía... De pronto apareció una tierna señora... me dijo "hola princesa.." y después de ahí... no recuerdo absolutamente nada...

Sí, me durmieron... no sentí, no noté... no pensaba... Es algo curioso... durante ese sueño, tan prolongado y aun así, sin sentirlo, ocurrió algo que jamás me hubiera imaginado... la figura y la voz de mi abuelo.. quien falleció hace unos años, apareció... Me decía que no tuviera miedo, que él me prometía que todo estaría bien... que saldría adelante... que soy fuerte, y lo sobrepasaría todo... después besaba mi frente y se alejaba...

De pronto desperté, encontré a mi madre a mi lado, sus ojos llorosos no eran una buena señal, algo estaba mal, mi padre llego a abrazarme, me dijo que fuera fuerte, que ellos estaban conmigo, que lucharíamos juntos por esto... Tenía la sospecha.. y sabía que pasaba, pero el efecto del sedante, no me permitía conectar mis sentidos... Sentí un hueco en el pecho... Un dolor tan fuerte, que ningún medicamento podría calmar... mis mejillas estaban húmedas... mi vista se nubló, y el dolor, seguía.. y seguía..

Pasado un rato, logré recobrarme y el médico apareció, parado en una pose tan seria y dramática.. me estremecí y me aterroricé, esperaba escuchar lo peor...Sin rodeos, me comento lo que sucedía... Y a este nuevo reto, aun no tengo una verdadera salida...

La espera se alarga... el tiempo se asoma.. el temor y el ansia de ver que sucede me hierve en la sangre.. lo que poco a poco voy aprendiendo y comprendiendo de la vida.. es que en tan solo unos segundos... se puede transformar el mundo...