La primera vez que te vi, no le tome importancia... alguien nuevo por conocer y nada más.
La primera vez que te hable, todo era para asuntos sin importar, en algún momento debía pasar, ¿verdad?
La primera vez que te noté, fue como un rayo de luz, me iluminé... y no hablemos que han pasado ya años desde la primera vez que te vi.
La primera sonrisa que me regalaste, causo una extraña sensación en mi, algo tan ajeno y tan conocido... pero como siempre, me aterré y huí.
El primer mensaje que me enviaste, me dejó sonriendo como tonta sin notar el paso de las horas.
La primera vez que soñé contigo, sabía que algo andaba mal en mi...
La primera vez que cruzamos miradas, y me ruboricé como un tomate, sabía que intentaba luchar con una causa perdida.
La primera vez que mi corazón dio ese brinquito... si, esa contracción que mezcla los nervios, la ansiedad y la incertidumbre, y convierte mi mente en un juego de enredos, así como mis sentimientos en algo tan inestable, que me tiene aterrada y cautelosa... fue que entendí y comprendí que pasaste de ser algo pasajero a alguien que me hizo sentir de nuevo...
Les dije a mis amigos, preocúpense el día que me vean escribirle algo... bien, lamento decir que esto ya es el primero...
