jueves, 26 de abril de 2012

Te pido perdón. Te perdono. Te agradezco.




Nunca nadie me había hecho tanto daño, de la manera en que lo hiciste. Nunca nadie me hirió como tú lo hiciste. Me quitaste esa esencia de mujer, la alegría que tenía día a día. No sé cómo pude soportarte, cómo pude incluso llegar a amarte… Vaya que estaba cegada.

Aunque he de admitir, que yo también hice cosas mal, me equivoque. Te pido perdón por no haber tenido madurez en esos momentos, te pido perdón por comentarios y acciones que te hirieron en el momento, te pido perdón por cada cosa con la que te lastime, y así como te pido disculpas, yo a ti te perdono.

Te perdono por haberme lastimado, por tu manipulación, te perdono por llevarte mi inocencia, por hacerme caer en el mismo error, por haberme envuelto en un juego mortal de celos, por llevarte mi esencia, te perdono por cada falso “te quiero”, te perdono por absolutamente todo el daño que me hiciste.

Pero no te guardo rencor. Por último te quiero dar las gracias, te agradezco por todo lo que aprendí. Aprendí cuando detener algo en el momento preciso, aprendí que actitudes tiene ese alguien que no me tienen ningún respeto, así mismo aprendí que estar con alguien no es darle un todo de ti, si no guardarte y cuidarte a ti mismo también, pues si te entregas totalmente solo ocurrirá lo que hiciste conmigo, me lastimaste, me humillaste, me pisoteaste y simplemente al final me abandonaste.

Me has hecho un gran favor, ahora que te fuiste de mi vida, me has dado la oportunidad de caminar hacia adelante, y algo he notado, como amigo eres excelente, como pareja, prefiero dejarlo en el aire…

Ahora te contaré, encontré un nuevo alguien, alguien que es diferente; aún no sé si príncipe o sapo verde, pero de algo ya estoy segura… Yo lo quiero, y al fin, se acabo todo tipo de tormentos que me provocaba tus recuerdos, hoy estoy segura y lista para estar con quien YO quiero.

lunes, 16 de abril de 2012

Encuéntrame...

... Esta historia está escrita en compañía de una pesona que se ha convertido en una grandiosa amiga, Emma Gómez, a quien le admiro esa manera de escribir... Gracias por esta oportunidad de hacer algo juntas por primera vez, te quiero hermosa!
______________________________________



Comencé a sentirme sola en aquel lugar rodeado de gente. Era como un mar de caras, todas desconocidas y sin una sonrisa fija. Mire hacia la derecha, estaba ahí, ese chico, nunca vi creatura más extraña, pero interesante, su mirada distinta al resto. Sentí de pronto las ganas inmensas de decirle algo, sin embargo cuando llegue a él, me quede perdida en sus profundos ojos y entonces comprendí la tristeza que sus ojos reflejaban y la curiosidad de una chica como yo…

Algo tímida me atreví a hablar con un miedo de no ser correspondida, pero para mi suerte él contestó. Con una voz masculina me dijo su nombre. Me pareció irreal la manera en que se movía, parecía un ser glorioso, y sin duda foráneo. Algo en él me parecía realmente extraño, y eso mismo era lo que más me atraía.

Al momento de presentarme mis mejillas se encendieron como fuego y fue ahí cuando su cara se transformó, si antes era atractivo de pronto su semblante fue celestial, esbozando esa perfecta sonrisa, penetrando sus grandes ojos azules en mi…

-          Jamás dude que eras tú quien me miraba – sorprendida ante sus palabras contesté en un tono más bajo y la mirada hacia el suelo.

-         Podría explicarlo, pero no tengo las palabras ahora…

La verdad era esa, no podía explicarme ni a mi misma porque lo que él hacía a mi cuerpo y alma sentir simplemente no existen las palabras para expresarlo.

-          No seas tímida, al fin de cuentas no eras la única observando – y entonces mostró esa perfecta sonrisa, ahora un poco más juguetona.

Una ola de emociones me golpeo poco a poco cada vez un poco más. Y entonces hice la cosa más reveladora de toda mi vida, me puse de puntas y lo bese. Ni siquiera me moleste en mirar sus ojos, porque sin duda mi cara se volvería roja, sin embargo en ese momento no me importo porque sus labios y los míos se unieron con millones de sensaciones y con ellos una nueva conexión surgía.

De todo esto, mi mayor sorpresa fue la manera que me respondió el beso, poso sus manos en mi cintura y yo rodee su cuello con mis brazos, me sentía en las nubes… Terminado el beso, lo miré, encendiendo mis mejillas y sonriendo contestó:

-          – Te he esperado tanto… – Me sobresalte ante su respuesta, sin embargo sabía cómo se sentía porque yo misma pensaba lo mismo – No sabes lo que tuve que pasar para llegar hasta ti – dijo ahora tomando mi mejilla.

-          – Te equivocas… sé exactamente a que te refieres – le dije más segura de mi misma que nunca.

-          Desde antes de verte, supe que vendrías, algo en mi sentía que estabas cerca – recorrió con su mano mi brazo, hasta encontrar mis dedos con sus dedos.

-          – Ahora esperas que me quede contigo, ¿cierto? ¿Qué tal si no es lo correcto? ¿Qué si nos equivocamos?.... No quiero volver a sufrir…

-          – Sufrir es estar separados, podrás decirme loco pero mi alma te reconoció, y ahora que te tengo no te dejaré ir.

Lo mire, sus ojos brillaban de una manera increíble. Separe mi mano de la suya, para poder tomar su cara entre mis manos. Algo no iba bien, lo podía sentir en lo más profundo de mi ser, podía sentir como poco a poco me iba lejos de ahí y entre lágrimas le dije.

-          – Me gustaría que fueras real.

-          – Aquí estoy, no te dejare ir – me contestó.

Me abrazó fuertemente mientras me susurraba.

-          – Encuéntrame…

Abrí los ojos, mi habitación está oscura. Me sentía sola y triste como cada noche. Sentí las lágrimas como de costumbre…