Por qué no eres preciso para demostrar lo que sientes? Por qué te cuesta tanto ser directo? Me cansa, me abruma no conocer tu mente. El hecho de escuchar tantas cosas, tantas falsas palabras, no, no, y no. Por qué no puedes ser más abierto? Dame una señal, aunque sea chiquita.
Cuando escucho tu nombre no tienes idea de como empiezo a temblar... Al parecer el rubor sigue apareciendo en mis mejillas, no entiendo cómo o por qué me tienes tan... cautivada... Derramé por ti lágrimas, gaste horas de mis días pensando en ti. Esperé días, semanas, meses que me notaras, pero no, no lo hiciste nunca.
Hay tantas palabras en el aire, tantos sentimientos encontrados, mi mente vacía llena de pensamientos. No se que sentir o pensar de ti. Me pareces tan cercano y lejano a la vez. Eres como el amigo más cercano y confiable, y a la vez un total desconocido. Siento que no conozco nada de ti, eres uno de los seres más oscuros y misteriosos que existen.
Quisiera conocer un poco más de ti, saber un poco de lo que piensas... aunque... Las cosas cambiaron.
He vuelto a cerrarme, y no quiero dejar que nadie entre por las paredes de mi ser. El hecho de abrirme es darte el poder de destruirme, si me sintiera segura de ti, créeme que lo haría, porque se que no buscas lastimarme; pero contigo no tengo nada seguro.
No somos tan distintos, ambos nos cuesta aceptar lo que queremos. Tu no quieres lastimar, yo no quiero ser lastimada. Tu quieres aprender de esto, yo sólo quiero no volver a equivocarme.
En qué momento te vi? Cuando estaba sola, y llegaste a sentarte a mi lado, y si, una sonrisa lo cambió todo. Créeme todo va más allá de lo físico. Algo en mi vio e identificó algo dentro de ti, y simplemente mi mundo cambió, pero no, ya no.
Siento un miedo horrible al verte, me tiemblan las manos, las piernas... se me acelera el pulso y mi mente se nubla. Detesto este poder que ejerces en mi, sin que lo sepas. Es triste y patético, pero aún más triste que patético.
No te pido nada, ni quiero tu lástima, a veces quiero que te alejes de mi, que todo tipo de malos entendidos acaben, quiero paz, y quiero terminar bien contigo. Aunque... cómo terminaremos bien si ni siquiera comenzamos?... Pero repito, no tienes ni la mínima idea de lo que siento...
No lo sabías, no lo sabes y no lo sabrás...
Así es la vida, y a veces no entiendo.
Soy escritora de clóset, devoradora de libros y experta en amores no correspondidos.
miércoles, 20 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
Todo está bien.
Quiero adornar tu camino con rosas. Quiero mostrarte que la vida es hermosa. Hay tantas cosas que podríamos descubrir juntos, pero no, una vez más no, no, y no.
Y no es porque no se pueda, va más allá de eso.
Es patético ir por la calle, por los autobuses, las tiendas, a todos lados, ver a las personas felices con sus respectivos motivos. Y si, si soy feliz, bastante para ser sinceros, pero es irónico, que la mayoría de las veces comience a cuestionarme "y por qué yo no tengo a ese alguien?"
Después de pensarlo, repasarlo, analizarlo, soñarlo, prácticamente hasta respirado, sé el porque.
Primero fue por miedo a que quien yo quería años atrás, se enojará, me abandonara. Al final lo hizo, y no me sucedió realmente nada.
Después vino la idea del estoy cerrada, nada importa ya. Pero no, una vez más no funciono.
Seguido de esto, me deje caer por alguien, no me correspondió. Tiempo perdido, así de simple.
Ahora, no es mala suerte ni por que no se pudiera. Simplemente no quise, no lo quería y tengo miedo de querer.
Eso es todo. Miedo. Miedo a sentir. A sentir amor, dolor.
Y no es porque no se pueda, va más allá de eso.
Es patético ir por la calle, por los autobuses, las tiendas, a todos lados, ver a las personas felices con sus respectivos motivos. Y si, si soy feliz, bastante para ser sinceros, pero es irónico, que la mayoría de las veces comience a cuestionarme "y por qué yo no tengo a ese alguien?"
Después de pensarlo, repasarlo, analizarlo, soñarlo, prácticamente hasta respirado, sé el porque.
Primero fue por miedo a que quien yo quería años atrás, se enojará, me abandonara. Al final lo hizo, y no me sucedió realmente nada.
Después vino la idea del estoy cerrada, nada importa ya. Pero no, una vez más no funciono.
Seguido de esto, me deje caer por alguien, no me correspondió. Tiempo perdido, así de simple.
Ahora, no es mala suerte ni por que no se pudiera. Simplemente no quise, no lo quería y tengo miedo de querer.
Eso es todo. Miedo. Miedo a sentir. A sentir amor, dolor.
miércoles, 6 de febrero de 2013
En una pompa de jabón.
Ves esa burbuja en la que vive?
De alguna manera extraña te infiltras en ella. Le da un
terror incomparable tu manera de actuar, no quiere que la lastimes, mucho menos
que la ilusiones.
Un secreto te diré, le estas regresando ese brillo en los
ojos, esa sonrisa de oreja a oreja, el rubor natural de sus mejillas aumenta.
Aumenta conforme la miras, como le hablas, como cada día se lo demuestras.
Sabes? Se siente feliz. Pero sigue en su burbuja, aún no quiere reventarla,
ayudala a salir, ayúdala a ser feliz.
Enséñale lo que es salir de la burbuja, y en algún punto
hazla sentir segura, hazla sentir que la quieres, hazla sentir lo importante
que es para ti. Acércate poco a poco, sé más claro con lo que quieres, no des
señales falsas, mucho menos la ilusiones si no piensas darle nada. Demuéstrale
que no bromeas, que tus palabras son honestas.
Su burbuja es fácil de reventar, tan fácil como una pompa de
jabón, todo depende de ti.
Quieres jugar con la burbuja, hasta que un día no soporte
más y se reviente? Y entonces al hacer otra… no será la misma y posiblemente
llegue alguien por ella. Pero si revientas esa burbuja hoy, dentro de ella
encontrarás un tesoro, un tesoro que solo tú tendrás. Un tesoro que cuando lo
descubras, no te arrepentirás. Te lo prometo.
Sé que ella te estará esperando, pero no por siempre… trata
de no tardarte, el oxígeno de su burbuja se está agotando.
viernes, 1 de febrero de 2013
Te espero a las 7, como siempre.
La miró pasar como cada lunes, este día ella optó por ese
vestido rojo, con sus zapatillas de charol, sus caireles color miel caían en
sus hombros, sus mejillas rosadas, y su preciosa sonrisa.
La llamaba “la mujer de su vida”, se encontraba hipnotizado
con ella, la veía como su musa, aquella quien lo motivaba a querer llegar hacia
aquella nota en su guitarra imposible de alcanzar.
Lleva años, enamorado de ella. Meses esperándola para verla
pasar. Y tan solo pocas semanas en que planeó hablarle. Y había llegado su día.
Espero a que pasara por el parque, sabía que se detendría a
leer en la banca frente al lago, siempre se pasa horas ahí, leyendo una tonelada
de libros, le fascinaba el hecho de ver una mujer así.
Caminó lento, arrastraba con pesadez los pies, repasaba el
discurso que practicó durante toda la noche, respiraba lento, trataba de calmar
sus nervios.
Era su momento, se acercó a la banca de madera del lago.
– Hola… – sentía que el mundo se le venía encima, le
temblaban las piernas.
Para su suerte, ella levantó la mirada y se enterneció.
Nunca fue un chico feo, pero tampoco agraciado, era un chico que fácilmente se
perdía en la multitud, era solo uno más, aunque nadie viese el gran tesoro que
poseía, y nadie está hablando de bienes, pero ella esa tarde lo noto, y esa
tarde se enamoró.
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