Estos últimos días me he alejado de ti, por causas ajenas a
los dos, es simplemente que hubo momentos donde dude de mi misma. No me sentía
lista, un aire de confusión me invadía. Eso sí, todo era por causas ajenas a
ambos, como ya mencione, los problemas que veo y escucho de otros, termino comprendiéndolos
y hasta llegando a sentirlos, llevando a serlo… devastador
Pero ayer ocurrió lo inesperado, un chico que desde hace
meses me pareció totalmente atractivo, con su sonrisa coqueta se me acercaba y
comenzó la charla, desde hace algunas semanas noté como me miraba, su manera de
sacarme platica, y ayer él decidió dar el siguiente paso. Entre juego y juego,
me invitó a salir, lo increíble es que siempre quise que sucediera eso, y lo
esperaba ansiosa, pero después de descubrir mis sentimientos por ti, ayer los
afirmé, y me di cuenta que quiero, y a quien quiero en mi vida.
A pesar de ser todo un sueño, y la envidia de algunas. No
acepte, no me sentí capaz, después de todo lo que siento por ti. En el momento
en que el chico me preguntó, tu rostro se apareció en mi mente como por arte de
magia, tu nombre no dejaba de repetirlo en mi cabeza, todos los momentos que hemos
vivido… mi memoria los trajo de regreso, en ese momento entendí que en verdad
te quiero… que esas dudas solo fueron un espejismo… que desde que estás en mi
vida, muchas cosas tienen sentido, que me haces sentirme totalmente… viva.
Tal vez no me creas, pero nunca conocí alguien como tú. No
es necesario usar veinte mil poemas ni palabras de amor para enamorarme. No
necesitas escribirme cartas de amor, ni cantar ni tocar canciones de amor, no
es necesario decirme que me veo linda todos los días, todo el día. Tampoco es
necesario abusar de los “te quiero”, “te adoro”, mucho menos del “te amo”. Si
los usamos, será con medida, porque nos nace hacerlo, no solo para llenar al
otro…
No pido músicos, deportistas, ni poetas… solo que seas tu
mismo, ese quien me tiene totalmente enamorada, aquel que me dio toda la
esperanza, quien me mostró que nunca se muere de amor, si no se deja atrás, y
se aprende a sanar, para volver a amar.
Tal vez todavía tengo dudas, pero hay una que termine por
aclarar.
Tú… eres a quien yo quiero, no hay duda de eso.

