Será mi corazón malnacido, quien está cansado y herido, aquel que intenta crecer..?
Estos días pasados, días que poco a poco se han estado llevando recuerdos, cartas y memorias… Días que han sido pesados, pero a la vez me han reconfortado, días que me dieron una puñalada cuando llegaron, días que me hicieron llorar cuando arribaron, pero hoy… hoy vi algo diferente en esos días, esos días, hoy me hacen sonreír… me hicieron comprender porque llegaron a mi…
Esos días llegaron para acabar con mi dolor, quitarme esta tristeza, con la que vivía yo, pero hoy… hoy me arman de valor para decir un ‘no’, para definir lo que siento y lo que no, para sonreír incluso cuando hay mucho dolor, para mantener la frente en alto, para comprender porque es que existo yo…
Estos días me han llenado de energía, para hablar con sabiduría, para mantener ante todo mi alegría, ¿por qué mi alegría? Por el simple hecho de que vivo, que estoy respirando y que estoy escribiendo, con solo tener eso, me he llenado de dicha…
Oh! Grandiosos días que se llevan ese corazón roto, y vienen a reconstruirlo para dejarlo como nuevo… con un espacio abierto… para cuando esté dispuesto a amar… a aquel noble caballero que logre conquistar a esta dama, como bien dice Valentín en ‘Los dos hidalgos de Verona’: “El hombre que teniendo lengua no sabe con ella conquistar a una mujer, no es hombre.” Pienso similar a él… aquél que con palabras amorosas, versos de aliento y pequeños pero tiernos detalles, logrará conquistar a cualquiera, pero baah! Me desvié de mi tema…
Estos días están por irse yo lo sé… y los voy a extrañar lo presiento, pero sé que siempre los voy a recordar cuando me mire al espejo y note una sonrisa en mi rostro… mientras llevo una gran sensación muy dentro…
Gracias días, por abrirme los ojos, por hacerme entender, por hacerme llorar, por hacerme recordar, por hacerme pensar… y sobre todo… que nunca se muere por amar… y que mi corazón está cansado de esperar y llorar… Por eso mismo ahora no me reprimo, sonrío con facilidad, sin miedo al qué dirán… como siempre lo fui, con la misma seguridad con la que crecí…
Hoy al fin me pude sentir… como la vieja conocida mía… aquella que fui unos años o meses antes… Aquella con la que yo misma bromeaba… aquella que aprendió mucho en este largo y duro camino, pero hoy ve parte de su aprendizaje reflejado… dejé de ser una niña… voy en camino a ser toda una verdadera mujer… y eso sí… no quiero ser solo cualquier mujer… Quiero ser aquella con la que la gente quiera estar… aquella que se deba conquistar, aquella que no sea un premio nada más, si no aquella por la que se deba luchar… y a la cual... se le debe amar…
Termino mi lucha interna, termino mi pesadilla, pues esta noche… he dejado de ser una niña…
