martes, 11 de diciembre de 2012

La noche después de la fiesta...




12 a.m. salimos de la fiesta sin problemas, no ingerimos alcohol, la habíamos pasado increíble, al fin me habían dado mi libro de Paulo Coelho que tanto esperaba. Era tarde, teníamos que andar con cuidado, no me agradaba la idea de salir tan tarde pero qué más daba, ya estaba ahí.

Cantábamos en el camino villancicos, bueno los cantaba yo, los otros pidieron que me callara, iban escuchando su propia música, nos detuvimos, había luz roja, apenas cambio a verde y avanzamos, y nunca hubiese imaginado lo que pasó.

Sigo sin poder asimilarlo… El ruido de los vidrios rotos, llantas derrapando… Fue todo tan rápido… No entiendo cómo sucedió, cómo es que estoy aquí contándolo… debo estar agradecida que no pasó a mayores, pero el miedo que siento no se va, me aborda por todos lados ese miedo que estuve frente a la muerte…

Recuerdo la frase de mamá “No salgas tan tarde, no vaya a suceder algo”… No, no, no… simplemente no, me retumba en la cabeza esa imagen del auto volcado… por una parte el alivio de todos contestando estar bien… pero la imagen… lo que sentí… no puedo dejarlo ir… Siento que sucedió con el fin de hacerme olvidar otras cosas, de volverme a hacer valer mi vida, la de los demás, la importancia que tiene el vivir…

No soy nadie para juzgar a nadie más… pero realmente espero que el animal culpable de esto pague, pague por cada error que ha cometido… que acepte la responsabilidad de manejar a un exceso de velocidad… quién iba a decirlo que las ganas de agarrar un auto desaparezcan así de simple… me da miedo… es tiempo lo sé, pero tengo miedo…

Estoy sentada en mi cama, tengo una faja en la cadera pues me he lastimado, una férula en la mano pues me la fracture… Lo escribo con el fin de poco a poco dejarlo ir, yo siento que es la única forma… plasmarlo en algo, las imágenes, los recuerdos, todo… Pero en segundos mi vida cambió, de hoy en adelante…

sábado, 6 de octubre de 2012

Como si fuera la primera vez.


No sé como sucede que logras cambiar mi estado de ánimo de una manera increíble. Con solo una mirada y tu sonrisa, mi día se ilumina. Me encanta la manera en que brillan tus ojos, y como tu rostro arde como fuego si recurro a sonreírte mientras me miras sigiloso. Te voy a confesar algo, me encanta que me mires con penita, que observes mis movimientos, que me analices. Sé que no siempre recurro a mirarte, pues me apena que veas mis reacciones y lo que vayas a pensar, o que te asuste y termines huyendo.

He de admitir que cada vez que te miro, me embobo horriblemente, que cada vez que te hablo siento tantos nervios por encima! Me tiemblan las piernas y las manos, siento un revoloteo increíble en el estómago, y simplemente no me siento yo; es como si volara a otra dimensión.

Hay momentos en los que he llegado a pensar que es la primera vez que vivo este increíble pero tan desconocido amor inocente por alguien. No te diré que te amo, son palabras demasiado fuertes y sentimientos que no he llegado a descubrir, ni he formado. Tampoco te puedo decir que te quiero o te adoro, pues como puede ser cierto, todo puede ser producto de mis propios pensamientos. Lo que si te puedo decir es que desde que empecé a sentir todo esto por ti, me siento increíblemente feliz.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

En un día 26.

Todo ha pasado tan rápido desde ese día, dos años para ser exacta. Tenía solo 16, muchos pueden pensar cuánta diferencia tendrías, hoy solo tienes 18, no ha pasado practicamente nada. Aqui es donde se equivocan... Mi mente, mi cuerpo y toda yo he cambiado.

Los recuerdos de aquel día ya son muy borrosos, se han esfumado junto con su rostro, pero hay aún ese algo que persiste en mi, una esepcie de culpa, y no se hable de la vergūenza que me causa; y aún así ya no recaí.

Es increible que pueda hablar de esto al fin... Me siento lista, me siento fuerte.
Lo gracioso es que lo escribo cerca del chico que ha robado mi corazón en los últimos tiempos, y él no tiene la más mínima idea de a qué me refiero. Otro hecho gracioso, es el por qué lo recorde precisamente hoy, el día exacto, fue gracias a un sueño, siempre suelo soñar cosas raras, mensajes sin decifrar, y hoy soñe a ese fantasma, tu.

Tenía mucho sin recordar tu rostro, antes cuando lo hacía me dolía increible, que prefería no hacerlo, después se convirtió en confuso, hoy solo es extraño, es como si pensara en algún desconocido, que sé como es su persona, pero he olvidado por completo su apariencia, eso se siente bien.

Es increible que ya sean dos años, de ese suceso tan enfermo (jajaja, es patético que lo recuerde, lo sé) a veces tan solo quisiera desprender mi mente de todos estos hechos, lo cual he hecho el ultimo año, y los cambios me sientan tan bien... Sin embargo, hay una parte que no me deja soltar todo, como si me recriminara por mis acciones, debo pagar un día, también lo sé.

Sigo sin recordar su rostro, lo mantengo bloqueado, no sé por qué, pero es perfecto que así permanezca, yo estoy bien. Y hoy todo es tan distinto a ese día 26.


miércoles, 20 de junio de 2012

Estoy a punto de emprender un viaje... con rumbo hacia lo desconocido.

La vida da mil vueltas, los errores del pasado regresan a atormentar el presente y el ansiado futuro…  con una valija en mano, mi sombrero viajero y las cartas de despedida me encuentro en la puerta.

Saldré a dar un viaje, un viaje a un lugar desconocido, un lugar en el que nadie me conozca, ni me reconozcan; un lugar en el que encuentre lo que busco, tranquilidad y una vida digna. La vida se ha encargado de jugarme chueco, de hacerme pasar por difíciles pruebas en las cuales he perdido, tiempo, sentimientos, personas, y sobre todo a mí misma.

La vida cada día regresa a restregarme mis errores, apuñalándome en la espalda con el fin de llegar a donde más me duele… el corazón… Ese pequeño órgano que bombea sangre, día y noche, noche y día sin parar, es lastimado, engaños, juegos, enredos, entre otros… como espera la vida que vuelva a confiar?

Pero hoy no, hoy he dicho basta, basta a todo. Hoy huyo hacia mi propio destino, donde voy sin un corazón, voy sin algo que sentir, voy sin esperar nada de nadie… voy a donde me lleve el destino…

Volveré a enfrentar todo, pues realmente nunca lo he enfrentado al cien, pero la próxima vez, estoy segura que soy más fría, los sentimientos se desvanecieron, el alma llena de comprensión ya no está en mi, nunca más volveré a ser la misma de antes, esa sensibilidad, calidez ni humildad existe ya. Todo eso se fue con cada puñalada… todo eso es como una roca en el frío, dura y fría… esa soy yo.

Es quien decido ser, a partir de hoy, ninguna decepción más, ningún dolor nuevo, ya nada me dolerá, pues nada me va a importar. Que si me volveré mujer de vida galante, que si desapareceré, no lo sé… ni lo sabré… de ahora en adelante se puede esperar cualquier cosa, pero no me importa.

No creo en el amor, y sus mil promesas, no creo en las ilusiones y sus esperanzas, solo veo la vida, y hoy me marcho, me marcho esperando nunca regresar, a este cuaderno de memorias, pues hoy dejo mi hogar…

domingo, 20 de mayo de 2012

Dudas resueltas.



Estos últimos días me he alejado de ti, por causas ajenas a los dos, es simplemente que hubo momentos donde dude de mi misma. No me sentía lista, un aire de confusión me invadía. Eso sí, todo era por causas ajenas a ambos, como ya mencione, los problemas que veo y escucho de otros, termino comprendiéndolos y hasta llegando a sentirlos, llevando a serlo… devastador

Pero ayer ocurrió lo inesperado, un chico que desde hace meses me pareció totalmente atractivo, con su sonrisa coqueta se me acercaba y comenzó la charla, desde hace algunas semanas noté como me miraba, su manera de sacarme platica, y ayer él decidió dar el siguiente paso. Entre juego y juego, me invitó a salir, lo increíble es que siempre quise que sucediera eso, y lo esperaba ansiosa, pero después de descubrir mis sentimientos por ti, ayer los afirmé, y me di cuenta que quiero, y a quien quiero en mi vida.

A pesar de ser todo un sueño, y la envidia de algunas. No acepte, no me sentí capaz, después de todo lo que siento por ti. En el momento en que el chico me preguntó, tu rostro se apareció en mi mente como por arte de magia, tu nombre no dejaba de repetirlo en mi cabeza, todos los momentos que hemos vivido… mi memoria los trajo de regreso, en ese momento entendí que en verdad te quiero… que esas dudas solo fueron un espejismo… que desde que estás en mi vida, muchas cosas tienen sentido, que me haces sentirme totalmente… viva.

Tal vez no me creas, pero nunca conocí alguien como tú. No es necesario usar veinte mil poemas ni palabras de amor para enamorarme. No necesitas escribirme cartas de amor, ni cantar ni tocar canciones de amor, no es necesario decirme que me veo linda todos los días, todo el día. Tampoco es necesario abusar de los “te quiero”, “te adoro”, mucho menos del “te amo”. Si los usamos, será con medida, porque nos nace hacerlo, no solo para llenar al otro…

No pido músicos, deportistas, ni poetas… solo que seas tu mismo, ese quien me tiene totalmente enamorada, aquel que me dio toda la esperanza, quien me mostró que nunca se muere de amor, si no se deja atrás, y se aprende a sanar, para volver a amar.

Tal vez todavía tengo dudas, pero hay una que termine por aclarar.

Tú… eres a quien yo quiero, no hay duda de eso.

jueves, 10 de mayo de 2012

Una tarde lluviosa...


Es una tarde lluviosa, y me encuentro sola en casa, contemplando la lluvia desde la ventana, pero mi mente gira en torno a él. A quien es capaz de robarme el aliento, de hacerme sentir completa, aquel quien todos los días me conquista con su sonrisa.

Me avergüenza lo boba que reacciono cuando estoy con él, las palabras no llegan a mi boca, muerdo mis labios por nerviosismo, lo único que veo en mi mente es mi presente y futuro con él.

Y él, todo él, es la criatura más magnifica que en mi vida he visto, no sé en qué momento me fije en él, y mucho menos como se fijo él, en alguien como yo… tan torpe, desorganizada y tan enamoradiza… oh vaya suerte mía…

Mis pensamientos han sido interrumpidos, escucho un ruido, y cuando giro mi cabeza, ahí está. Ahí está el dueño de mis sueños, de mis deseos, de cada uno de mis anhelos… Está parado junto a la puerta, con su radiante sonrisa, cuando nuestros ojos chocan, sé que estoy ruborizada, lo siento en mis mejillas. Se acerca poco a poco, sin quitarme sus ojos seductores de encima, toma una de mis manos, con la otra toma mi cintura.

Llegas temprano… – le susurro, estoy totalmente perdida en sus ojos.
Quería estar contigo, y ahora aquí estoy. – Me dice sonriente.
Puedes quedarte el tiempo que quieras. – respondo nerviosa y temblorosa.
Me quedare para siempre… – contestó.

Seguido de esto, mis labios y sus labios se han unido, puedo sentirlo hasta mis entrañas, nunca nadie me ha besado como él lo ha hecho, tan cálido, tan tranquilo, tan él…

Sigo viendo la lluvia… la diferencia es que ahora estamos los dos juntos debajo de ella, estoy entre sus brazos, sintiendo sus labios, y no pienso soltarlos.

jueves, 26 de abril de 2012

Te pido perdón. Te perdono. Te agradezco.




Nunca nadie me había hecho tanto daño, de la manera en que lo hiciste. Nunca nadie me hirió como tú lo hiciste. Me quitaste esa esencia de mujer, la alegría que tenía día a día. No sé cómo pude soportarte, cómo pude incluso llegar a amarte… Vaya que estaba cegada.

Aunque he de admitir, que yo también hice cosas mal, me equivoque. Te pido perdón por no haber tenido madurez en esos momentos, te pido perdón por comentarios y acciones que te hirieron en el momento, te pido perdón por cada cosa con la que te lastime, y así como te pido disculpas, yo a ti te perdono.

Te perdono por haberme lastimado, por tu manipulación, te perdono por llevarte mi inocencia, por hacerme caer en el mismo error, por haberme envuelto en un juego mortal de celos, por llevarte mi esencia, te perdono por cada falso “te quiero”, te perdono por absolutamente todo el daño que me hiciste.

Pero no te guardo rencor. Por último te quiero dar las gracias, te agradezco por todo lo que aprendí. Aprendí cuando detener algo en el momento preciso, aprendí que actitudes tiene ese alguien que no me tienen ningún respeto, así mismo aprendí que estar con alguien no es darle un todo de ti, si no guardarte y cuidarte a ti mismo también, pues si te entregas totalmente solo ocurrirá lo que hiciste conmigo, me lastimaste, me humillaste, me pisoteaste y simplemente al final me abandonaste.

Me has hecho un gran favor, ahora que te fuiste de mi vida, me has dado la oportunidad de caminar hacia adelante, y algo he notado, como amigo eres excelente, como pareja, prefiero dejarlo en el aire…

Ahora te contaré, encontré un nuevo alguien, alguien que es diferente; aún no sé si príncipe o sapo verde, pero de algo ya estoy segura… Yo lo quiero, y al fin, se acabo todo tipo de tormentos que me provocaba tus recuerdos, hoy estoy segura y lista para estar con quien YO quiero.

lunes, 16 de abril de 2012

Encuéntrame...

... Esta historia está escrita en compañía de una pesona que se ha convertido en una grandiosa amiga, Emma Gómez, a quien le admiro esa manera de escribir... Gracias por esta oportunidad de hacer algo juntas por primera vez, te quiero hermosa!
______________________________________



Comencé a sentirme sola en aquel lugar rodeado de gente. Era como un mar de caras, todas desconocidas y sin una sonrisa fija. Mire hacia la derecha, estaba ahí, ese chico, nunca vi creatura más extraña, pero interesante, su mirada distinta al resto. Sentí de pronto las ganas inmensas de decirle algo, sin embargo cuando llegue a él, me quede perdida en sus profundos ojos y entonces comprendí la tristeza que sus ojos reflejaban y la curiosidad de una chica como yo…

Algo tímida me atreví a hablar con un miedo de no ser correspondida, pero para mi suerte él contestó. Con una voz masculina me dijo su nombre. Me pareció irreal la manera en que se movía, parecía un ser glorioso, y sin duda foráneo. Algo en él me parecía realmente extraño, y eso mismo era lo que más me atraía.

Al momento de presentarme mis mejillas se encendieron como fuego y fue ahí cuando su cara se transformó, si antes era atractivo de pronto su semblante fue celestial, esbozando esa perfecta sonrisa, penetrando sus grandes ojos azules en mi…

-          Jamás dude que eras tú quien me miraba – sorprendida ante sus palabras contesté en un tono más bajo y la mirada hacia el suelo.

-         Podría explicarlo, pero no tengo las palabras ahora…

La verdad era esa, no podía explicarme ni a mi misma porque lo que él hacía a mi cuerpo y alma sentir simplemente no existen las palabras para expresarlo.

-          No seas tímida, al fin de cuentas no eras la única observando – y entonces mostró esa perfecta sonrisa, ahora un poco más juguetona.

Una ola de emociones me golpeo poco a poco cada vez un poco más. Y entonces hice la cosa más reveladora de toda mi vida, me puse de puntas y lo bese. Ni siquiera me moleste en mirar sus ojos, porque sin duda mi cara se volvería roja, sin embargo en ese momento no me importo porque sus labios y los míos se unieron con millones de sensaciones y con ellos una nueva conexión surgía.

De todo esto, mi mayor sorpresa fue la manera que me respondió el beso, poso sus manos en mi cintura y yo rodee su cuello con mis brazos, me sentía en las nubes… Terminado el beso, lo miré, encendiendo mis mejillas y sonriendo contestó:

-          – Te he esperado tanto… – Me sobresalte ante su respuesta, sin embargo sabía cómo se sentía porque yo misma pensaba lo mismo – No sabes lo que tuve que pasar para llegar hasta ti – dijo ahora tomando mi mejilla.

-          – Te equivocas… sé exactamente a que te refieres – le dije más segura de mi misma que nunca.

-          Desde antes de verte, supe que vendrías, algo en mi sentía que estabas cerca – recorrió con su mano mi brazo, hasta encontrar mis dedos con sus dedos.

-          – Ahora esperas que me quede contigo, ¿cierto? ¿Qué tal si no es lo correcto? ¿Qué si nos equivocamos?.... No quiero volver a sufrir…

-          – Sufrir es estar separados, podrás decirme loco pero mi alma te reconoció, y ahora que te tengo no te dejaré ir.

Lo mire, sus ojos brillaban de una manera increíble. Separe mi mano de la suya, para poder tomar su cara entre mis manos. Algo no iba bien, lo podía sentir en lo más profundo de mi ser, podía sentir como poco a poco me iba lejos de ahí y entre lágrimas le dije.

-          – Me gustaría que fueras real.

-          – Aquí estoy, no te dejare ir – me contestó.

Me abrazó fuertemente mientras me susurraba.

-          – Encuéntrame…

Abrí los ojos, mi habitación está oscura. Me sentía sola y triste como cada noche. Sentí las lágrimas como de costumbre…

martes, 27 de marzo de 2012

Con tan solo un "te quiero"...


Te acercas poco a poco, mi corazón comienza rápidamente a latir, mi respiración se corta, mis pupilas se dilatan, no sé como tienes tanto control en mí… en tan poco tiempo. Con tan solo mirarte, tus ojos cruzados con los míos, ver tu sonrisa de oreja a oreja… No entiendo, tenía tanto de no sentir esto con alguien que no fuese él…

Me asusta ¿sabes? Después de todo este tiempo mi alma revivió. No niego que  exista algo entre nosotros, pero aún no me siento lista, para mi es incierto qué sientes tú... aunque tus amigos y acciones me revelen tus sentimientos, tengo miedo de confiar… aun será difícil librarme de ese mal.

Has escuchado la historia de mi pasado y no te molesto, sigues ahí a pesar de estar bajo su sombra. Conoces mi presente, pues estás dentro de él. Y has hablado de mi futuro, de una idea de los dos juntos.

He de admitir que me transmites seguridad, me haces recordar lo que es sentirse protegido, lo que es contar con alguien a tu lado…

Esa sensación cuando me tomas de la mano, tu incomparable sonrisa, y la frase que me estremece en cada rincón de mi ser cada vez que tu cálida voz la repite… tan solo dos palabras son capaces de encender como fuego mis mejillas, tan solo un “te quiero” es suficiente para hacerme sentir perdida…

Y a pesar de todo esto, sigo sin sentirme lista, pero… no desesperes… confía… sé que siento algo, sólo dame tiempo, recuerda que las mejores cosas ocurren cuando uno menos lo espera…

Y si... dentro de mí, también te quiero…

miércoles, 7 de marzo de 2012

Retrato



Después de llorar todo el día y toda la noche, después de las derrotas que sentía, después de tantas presiones, tantas preocupaciones, tanto dolor, me levanté…

Todo comenzó al despertar, aquel día y ver todo de ese color gris tan doloroso, tan lleno de ira, de recuerdos que lastiman. El llanto y la tristeza mis mejores amigos, llevándome así a encontrar a esa misteriosa enfermedad llamada depresión. Alimentada por el rencor, el resentimiento, los recuerdos que matan el corazón, por las pérdidas consecutivas, y por cerrar mi corazón.

El día transcurría lleno de pesimismo, pensamiento de muerte, un sinfín de tragedias tan magníficamente planeadas pero frustradas por no poder realizarlas, tan solo el imaginar que se hubiesen logrado, y yo tan solo veía tu retrato… Me llenaba de calma, de dicha, me recordaba que tú eras mi razón para existir…

Pero las cosas no eran así, te idealicé tanto que me cegó a  la realidad, tú habías cambiado al chico del retrato, ahora eres frío, seco, como una roca. Conocías mujeres, salías con ellas, a unas cuantas las besaste, y no quisiera imaginar que más haya ocurrido… Y eso yo no lo vi… Para mí seguías siendo aquel mi príncipe azul, aquel de quien yo estaba perdidamente enamorada, y tú... tan inseguro con tus sentimientos, tan lleno de dudas y llenándome a mí de confusión por igual. Pero, ¿de quién estaba enamorada, de aquel quien yo veía en el retrato, o del nuevo ti? La realidad es que siempre viví cegada ante ese retrato que pintaste para mi, total caballero, respetuoso por herencia, y siempre dejando en alto su nombre y apellido. Y de pronto, la realidad tocó a mi puerta, me mostró lo que me rehusaba a ver, me dio los argumentos, y me hirió.

Después de querer ignorar la realidad, de darle vueltas, después de llorar todo el día y toda la noche, después de las derrotas que sentía, después de tantas presiones, tantas preocupaciones, tanto dolor, me levanté…

Abrí los ojos, analicé la situación y una nueva pregunta surgió a mi mente, ¿te quiero a ti o me quiero a mí? Vaya pregunta retórica, ¿no? La respuesta no se piensa, pero al principio he de admitir que lo dude, y después vi la tontería que fue dudar…

¿Cómo podría quererte?, si al decir que lo hago, me lastimo a mi misma… lo cual es un acto de desamor propio. Lo sé, por eso nos llaman complejas y me siento orgullosa de serlo, pues de ser sencilla, qué interés tendrían en mi los demás.

Es así como comienza un nuevo capítulo, después de todas esas lágrimas y días de sufrir, tomé una decisión.

Te quiero lejos de mí, por el momento. Definitivamente, no eres el mismo de ese bello retrato, y yo no soy la misma a quien se lo pintaste. Hoy he crecido, he entendido muchas cosas que antes no alcancé a comprender, veo la realidad, dejo flotar mi imaginación con una limitación para sentimientos.

Además… he volteado a ver cómo es que existen otros, no sé si sean o no iguales a ti, pues qué fin tiene compararlos. Si alguien sale de tu vida, y llega otro alguien, es porque tiene ese algo que le falto, más nunca se sabe qué juegos nos tiene el destino y la vida.

Si me preguntas qué pienso de ti… Te diría que te di tanto de mi misma, que creo que fue de más, aún así no me arrepiento de todo lo que viví a tu lado, pues sé que por lo menos de mi lado fue con amor y confianza. Así mismo, cuando otros me pregunten por ti, volveré a voltear a ese retrato, y seguiré describiéndote como ese chico que veo en el retrato, pues es justo darles a conocer el tú que me enamoró, no aquel quién te has convertido.

Hoy decidí dar un paso más en mi vida, ver y caminar hacia adelante, buscando lo mejor para mí. Sé que estarás bien, siempre has sabido arreglártelas saliendo adelante de toda situación a la que te enfrentas, y a quién engañamos… sólo seré la chica de tu adolescencia, suena ridículo pero no es más que la realidad.

Me siento fuerte, me siento independiente, me siento libre… Hoy sin ti…

- Y por más patético que se vea, a veces espero que un día te aparezcas de nuevo por aquí y digas que sientes algo por mí… 

jueves, 9 de febrero de 2012

Querida amiga


Como siempre, algo pasa entre nosotras, una discusión o algún malentendido se vuelve más grave de lo que debió ser… ambas partes contribuimos en eso, llevando a los extremos las situaciones de la vida.

Este día quiero pedirte disculpas por mis malos comportamientos, tal vez no estuve en ese momento, o pude alegrarte el día a como tú lo has intentado conmigo… pero así mismo te pido que entiendas un poco lo que pasa conmigo… Sabes que las cosas con las que me enfrento en mi día a día… el tema de mi enfermedad (tú sabes perfectamente cual), los factores que me rodean, los problemas que se venían mostrando desde un inicio de semana… lo cual me llevo al borde de la locura, desesperación y falta de concentración… hay momentos donde ni yo puedo conmigo misma, y a lo mejor es donde me ha faltado la capacidad de decírtelo, de hacértelo saber… porque por mejor que me veas en el día… hay veces que por dentro me estoy cayendo en pedacitos…

Pero no quiero ser egoísta, sé que a veces puedo ignorar lo que sientes, o lo que piensas, o hay veces que suelo ser dura y fría con mis comentarios, pero… solo quiero que sepas una cosa… de ahora en adelante quiero que tengas MUY claro que contarás conmigo en todo, te apoyare en todo, si necesitas unos oídos que te escuchen los míos lo harán, si necesitas un hombro para llorar, el mío es todo tuyo; porque no me gustaría que en un futuro llegaras a decirme que no hice bien mi papel…

Termino diciéndote que te quiero mucho, que aún nos quedan años por vivir, que contigo he pasado muchos de los mejores momentos de mi vida, y en cierta forma has estado presente en muchos sucesos de mi vida.

Te extraño…

Y te quiero… amiga mía…

viernes, 6 de enero de 2012

La Esperanza del Tren



La mañana era fresca, el cielo está despejado y yo… Me veo absolutamente normal. Si fuese el típico día en que todo será malo, el día estaría lluvioso, el cielo cubierto por una tela de nubes grises que no sería visible ni mi propia mano, y mejor ni hablo de mi apariencia, estaría totalmente fatal, los ojos hinchados de una larga y dolorosa noche, que a su vez dan lugar a la despreocupación por mi vestimenta. Bueno, esta ultima he de decir que tal vez sea lo único que refleje el día... pues a todo lo demás… No me pueden ver mal.

Estoy sentada en la banca de siempre, esperando a la gente de siempre, veo como las personas pasan y todos… todos sonríen… yo… yo no puedo, no porque no me guste, la sonrisa es mi mayor tesoro, pero no me nace… no hoy. Hace unas horas debí de haber partido, el tren ya pasó… pero no, sigo aquí, aún viendo pasar a la gente, a mi derecha se encuentra una pareja de novios, van tomados de las manos mientras hablan fluidamente, se ven felices. A la izquierda una madre con sus hijos, discutiendo por quien ira de la mano de la madre. Y al frente, solo unas vías de tren que parecen no tener fin, y yo… solo estoy sentada, esperando. A qué espero tal vez se pregunte la anciana de la taquilla, si me pregunta la verdad no lo sé, hace unos meses vi mi vida trastornada, dio un giro de 180° el día que me entere… el día que me cambió la vida.

Hace 4 meses camino a casa, mi vida y la de mi marido cambiaría en un ambiente tan amoroso y positivo, pues me habían dado la noticia que al fin lograba embarazarme, llena de felicidad y gusto corrí para contárselo, preparaba la cena más feliz que nunca esperando darle la buena nueva sobre nuestro primogénito. Eran las 10 de la noche, un aire de preocupación me recorrió todo el cuerpo, algo andaba mal, hacía 2 horas que mi esposo debió haber llegado… y él, no aparecía por ningún lado… las 11, me encontraba totalmente desquiciada, preocupada y desconcertada, no sabía que estaba ocurriendo. Al poco rato antes de las 12 alguien toco la puerta, los padres de mi esposo aparecieron, pues los había llamado unos minutos antes, vieron en mi rostro la tristeza y la preocupación que inmediatamente comenzaron a preguntarme a quienes había llamado, y como lo hice yo en su principio, llame a sus amigos, a la empresa, a los parientes, y nadie me daba rastro de él… nadie lo había visto. Por ley, tienen que pasar 72 horas para que la policía intervenga… ese tiempo, es un tiempo muy valioso para nosotros… Llenos de terror y ansiedad pues desconocíamos el paradero de mi marido. Mis padres tratando de consolarme en todo momento, sentía yo que ellos sabían ya más de esto que yo. Pasadas las 72 horas la policía tomo acción… sentados en la sala de mi casa, entre sollozos les di la noticia de mi embarazo tanto a mis padres, como a mis suegros… dijeron que a pesar de la situación ellos me apoyarían para sacar adelante a mi bebé, hasta ahora no me han fallado en nada…

Ese día cambió mi vida, mi esposo de pronto desapareció de la nada, creímos que cayó en manos del crimen, otros rumoran que me abandono, más realmente no sabré que paso… Y yo… esperando un hijo suyo, vaya vida… siempre me imagine este embarazo diferente, con mi amoroso esposo a mi lado, cuidándome como él siempre me llamo, como una princesa… más no... Esto ha sido todo lo contrario, es tan doloroso no tener ese alguien que te haga sentir especial, ese alguien que te proteja cuando el miedo te acecha, ese alguien que escuche tu dolor, ese alguien que no sienta las primeras pataditas del producto de su amor… Lo extraño, tal vez por eso estoy aquí… en esta estación de tren… él solía viajar por el… tal vez solo vengo con la esperanza… de que algún día solo bajara del tren, correrá a mis brazos, besara mi vientre… y nos vayamos juntos a casa… es solo eso… la esperanza.


_____________________________


- El relato está inspirado en un conocido, no es personal, no es familiar. Me reservo el anonimato.