jueves, 9 de febrero de 2012

Querida amiga


Como siempre, algo pasa entre nosotras, una discusión o algún malentendido se vuelve más grave de lo que debió ser… ambas partes contribuimos en eso, llevando a los extremos las situaciones de la vida.

Este día quiero pedirte disculpas por mis malos comportamientos, tal vez no estuve en ese momento, o pude alegrarte el día a como tú lo has intentado conmigo… pero así mismo te pido que entiendas un poco lo que pasa conmigo… Sabes que las cosas con las que me enfrento en mi día a día… el tema de mi enfermedad (tú sabes perfectamente cual), los factores que me rodean, los problemas que se venían mostrando desde un inicio de semana… lo cual me llevo al borde de la locura, desesperación y falta de concentración… hay momentos donde ni yo puedo conmigo misma, y a lo mejor es donde me ha faltado la capacidad de decírtelo, de hacértelo saber… porque por mejor que me veas en el día… hay veces que por dentro me estoy cayendo en pedacitos…

Pero no quiero ser egoísta, sé que a veces puedo ignorar lo que sientes, o lo que piensas, o hay veces que suelo ser dura y fría con mis comentarios, pero… solo quiero que sepas una cosa… de ahora en adelante quiero que tengas MUY claro que contarás conmigo en todo, te apoyare en todo, si necesitas unos oídos que te escuchen los míos lo harán, si necesitas un hombro para llorar, el mío es todo tuyo; porque no me gustaría que en un futuro llegaras a decirme que no hice bien mi papel…

Termino diciéndote que te quiero mucho, que aún nos quedan años por vivir, que contigo he pasado muchos de los mejores momentos de mi vida, y en cierta forma has estado presente en muchos sucesos de mi vida.

Te extraño…

Y te quiero… amiga mía…