La vida da mil vueltas, los errores del pasado regresan a
atormentar el presente y el ansiado futuro…
con una valija en mano, mi sombrero viajero y las cartas de despedida me
encuentro en la puerta.
Saldré a dar un viaje, un viaje a un lugar desconocido, un
lugar en el que nadie me conozca, ni me reconozcan; un lugar en el que
encuentre lo que busco, tranquilidad y una vida digna. La vida se ha encargado
de jugarme chueco, de hacerme pasar por difíciles pruebas en las cuales he
perdido, tiempo, sentimientos, personas, y sobre todo a mí misma.
La vida cada día regresa a restregarme mis errores,
apuñalándome en la espalda con el fin de llegar a donde más me duele… el
corazón… Ese pequeño órgano que bombea sangre, día y noche, noche y día sin
parar, es lastimado, engaños, juegos, enredos, entre otros… como espera la vida
que vuelva a confiar?
Pero hoy no, hoy he dicho basta, basta a todo. Hoy huyo
hacia mi propio destino, donde voy sin un corazón, voy sin algo que sentir, voy
sin esperar nada de nadie… voy a donde me lleve el destino…
Volveré a enfrentar todo, pues realmente nunca lo he
enfrentado al cien, pero la próxima vez, estoy segura que soy más fría, los
sentimientos se desvanecieron, el alma llena de comprensión ya no está en mi,
nunca más volveré a ser la misma de antes, esa sensibilidad, calidez ni
humildad existe ya. Todo eso se fue con cada puñalada… todo eso es como una
roca en el frío, dura y fría… esa soy yo.
Es quien decido ser, a partir de hoy, ninguna decepción más,
ningún dolor nuevo, ya nada me dolerá, pues nada me va a importar. Que si me
volveré mujer de vida galante, que si desapareceré, no lo sé… ni lo sabré… de
ahora en adelante se puede esperar cualquier cosa, pero no me importa.
No creo en el amor, y sus mil promesas, no creo en las
ilusiones y sus esperanzas, solo veo la vida, y hoy me marcho, me marcho
esperando nunca regresar, a este cuaderno de memorias, pues hoy dejo mi hogar…
