martes, 27 de marzo de 2012

Con tan solo un "te quiero"...


Te acercas poco a poco, mi corazón comienza rápidamente a latir, mi respiración se corta, mis pupilas se dilatan, no sé como tienes tanto control en mí… en tan poco tiempo. Con tan solo mirarte, tus ojos cruzados con los míos, ver tu sonrisa de oreja a oreja… No entiendo, tenía tanto de no sentir esto con alguien que no fuese él…

Me asusta ¿sabes? Después de todo este tiempo mi alma revivió. No niego que  exista algo entre nosotros, pero aún no me siento lista, para mi es incierto qué sientes tú... aunque tus amigos y acciones me revelen tus sentimientos, tengo miedo de confiar… aun será difícil librarme de ese mal.

Has escuchado la historia de mi pasado y no te molesto, sigues ahí a pesar de estar bajo su sombra. Conoces mi presente, pues estás dentro de él. Y has hablado de mi futuro, de una idea de los dos juntos.

He de admitir que me transmites seguridad, me haces recordar lo que es sentirse protegido, lo que es contar con alguien a tu lado…

Esa sensación cuando me tomas de la mano, tu incomparable sonrisa, y la frase que me estremece en cada rincón de mi ser cada vez que tu cálida voz la repite… tan solo dos palabras son capaces de encender como fuego mis mejillas, tan solo un “te quiero” es suficiente para hacerme sentir perdida…

Y a pesar de todo esto, sigo sin sentirme lista, pero… no desesperes… confía… sé que siento algo, sólo dame tiempo, recuerda que las mejores cosas ocurren cuando uno menos lo espera…

Y si... dentro de mí, también te quiero…

miércoles, 7 de marzo de 2012

Retrato



Después de llorar todo el día y toda la noche, después de las derrotas que sentía, después de tantas presiones, tantas preocupaciones, tanto dolor, me levanté…

Todo comenzó al despertar, aquel día y ver todo de ese color gris tan doloroso, tan lleno de ira, de recuerdos que lastiman. El llanto y la tristeza mis mejores amigos, llevándome así a encontrar a esa misteriosa enfermedad llamada depresión. Alimentada por el rencor, el resentimiento, los recuerdos que matan el corazón, por las pérdidas consecutivas, y por cerrar mi corazón.

El día transcurría lleno de pesimismo, pensamiento de muerte, un sinfín de tragedias tan magníficamente planeadas pero frustradas por no poder realizarlas, tan solo el imaginar que se hubiesen logrado, y yo tan solo veía tu retrato… Me llenaba de calma, de dicha, me recordaba que tú eras mi razón para existir…

Pero las cosas no eran así, te idealicé tanto que me cegó a  la realidad, tú habías cambiado al chico del retrato, ahora eres frío, seco, como una roca. Conocías mujeres, salías con ellas, a unas cuantas las besaste, y no quisiera imaginar que más haya ocurrido… Y eso yo no lo vi… Para mí seguías siendo aquel mi príncipe azul, aquel de quien yo estaba perdidamente enamorada, y tú... tan inseguro con tus sentimientos, tan lleno de dudas y llenándome a mí de confusión por igual. Pero, ¿de quién estaba enamorada, de aquel quien yo veía en el retrato, o del nuevo ti? La realidad es que siempre viví cegada ante ese retrato que pintaste para mi, total caballero, respetuoso por herencia, y siempre dejando en alto su nombre y apellido. Y de pronto, la realidad tocó a mi puerta, me mostró lo que me rehusaba a ver, me dio los argumentos, y me hirió.

Después de querer ignorar la realidad, de darle vueltas, después de llorar todo el día y toda la noche, después de las derrotas que sentía, después de tantas presiones, tantas preocupaciones, tanto dolor, me levanté…

Abrí los ojos, analicé la situación y una nueva pregunta surgió a mi mente, ¿te quiero a ti o me quiero a mí? Vaya pregunta retórica, ¿no? La respuesta no se piensa, pero al principio he de admitir que lo dude, y después vi la tontería que fue dudar…

¿Cómo podría quererte?, si al decir que lo hago, me lastimo a mi misma… lo cual es un acto de desamor propio. Lo sé, por eso nos llaman complejas y me siento orgullosa de serlo, pues de ser sencilla, qué interés tendrían en mi los demás.

Es así como comienza un nuevo capítulo, después de todas esas lágrimas y días de sufrir, tomé una decisión.

Te quiero lejos de mí, por el momento. Definitivamente, no eres el mismo de ese bello retrato, y yo no soy la misma a quien se lo pintaste. Hoy he crecido, he entendido muchas cosas que antes no alcancé a comprender, veo la realidad, dejo flotar mi imaginación con una limitación para sentimientos.

Además… he volteado a ver cómo es que existen otros, no sé si sean o no iguales a ti, pues qué fin tiene compararlos. Si alguien sale de tu vida, y llega otro alguien, es porque tiene ese algo que le falto, más nunca se sabe qué juegos nos tiene el destino y la vida.

Si me preguntas qué pienso de ti… Te diría que te di tanto de mi misma, que creo que fue de más, aún así no me arrepiento de todo lo que viví a tu lado, pues sé que por lo menos de mi lado fue con amor y confianza. Así mismo, cuando otros me pregunten por ti, volveré a voltear a ese retrato, y seguiré describiéndote como ese chico que veo en el retrato, pues es justo darles a conocer el tú que me enamoró, no aquel quién te has convertido.

Hoy decidí dar un paso más en mi vida, ver y caminar hacia adelante, buscando lo mejor para mí. Sé que estarás bien, siempre has sabido arreglártelas saliendo adelante de toda situación a la que te enfrentas, y a quién engañamos… sólo seré la chica de tu adolescencia, suena ridículo pero no es más que la realidad.

Me siento fuerte, me siento independiente, me siento libre… Hoy sin ti…

- Y por más patético que se vea, a veces espero que un día te aparezcas de nuevo por aquí y digas que sientes algo por mí…