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Comencé a sentirme sola en aquel lugar rodeado de gente. Era como un mar de caras, todas desconocidas y sin una sonrisa fija. Mire hacia la derecha, estaba ahí, ese chico, nunca vi creatura más extraña, pero interesante, su mirada distinta al resto. Sentí de pronto las ganas inmensas de decirle algo, sin embargo cuando llegue a él, me quede perdida en sus profundos ojos y entonces comprendí la tristeza que sus ojos reflejaban y la curiosidad de una chica como yo…
Algo tímida me atreví a hablar con un miedo de no ser correspondida, pero para mi suerte él contestó. Con una voz masculina me dijo su nombre. Me pareció irreal la manera en que se movía, parecía un ser glorioso, y sin duda foráneo. Algo en él me parecía realmente extraño, y eso mismo era lo que más me atraía.
Al momento de presentarme mis mejillas se encendieron como fuego y fue ahí cuando su cara se transformó, si antes era atractivo de pronto su semblante fue celestial, esbozando esa perfecta sonrisa, penetrando sus grandes ojos azules en mi…
- – Jamás dude que eras tú quien me miraba – sorprendida ante sus palabras contesté en un tono más bajo y la mirada hacia el suelo.
- – Podría explicarlo, pero no tengo las palabras ahora…
La verdad era esa, no podía explicarme ni a mi misma porque lo que él hacía a mi cuerpo y alma sentir simplemente no existen las palabras para expresarlo.
- – No seas tímida, al fin de cuentas no eras la única observando – y entonces mostró esa perfecta sonrisa, ahora un poco más juguetona.
Una ola de emociones me golpeo poco a poco cada vez un poco más. Y entonces hice la cosa más reveladora de toda mi vida, me puse de puntas y lo bese. Ni siquiera me moleste en mirar sus ojos, porque sin duda mi cara se volvería roja, sin embargo en ese momento no me importo porque sus labios y los míos se unieron con millones de sensaciones y con ellos una nueva conexión surgía.
De todo esto, mi mayor sorpresa fue la manera que me respondió el beso, poso sus manos en mi cintura y yo rodee su cuello con mis brazos, me sentía en las nubes… Terminado el beso, lo miré, encendiendo mis mejillas y sonriendo contestó:
- – Te he esperado tanto… – Me sobresalte ante su respuesta, sin embargo sabía cómo se sentía porque yo misma pensaba lo mismo – No sabes lo que tuve que pasar para llegar hasta ti – dijo ahora tomando mi mejilla.
- – Te equivocas… sé exactamente a que te refieres – le dije más segura de mi misma que nunca.
- – Desde antes de verte, supe que vendrías, algo en mi sentía que estabas cerca – recorrió con su mano mi brazo, hasta encontrar mis dedos con sus dedos.
- – Ahora esperas que me quede contigo, ¿cierto? ¿Qué tal si no es lo correcto? ¿Qué si nos equivocamos?.... No quiero volver a sufrir…
- – Sufrir es estar separados, podrás decirme loco pero mi alma te reconoció, y ahora que te tengo no te dejaré ir.
Lo mire, sus ojos brillaban de una manera increíble. Separe mi mano de la suya, para poder tomar su cara entre mis manos. Algo no iba bien, lo podía sentir en lo más profundo de mi ser, podía sentir como poco a poco me iba lejos de ahí y entre lágrimas le dije.
- – Me gustaría que fueras real.
- – Aquí estoy, no te dejare ir – me contestó.
Me abrazó fuertemente mientras me susurraba.
- – Encuéntrame…
Abrí los ojos, mi habitación está oscura. Me sentía sola y triste como cada noche. Sentí las lágrimas como de costumbre…

encuentralo ya, o te mato Jaressy JAJAJAJA
ResponderEliminarte amo, escriben hermoso las dos :')