Nunca nadie me había hecho tanto daño, de la manera en que
lo hiciste. Nunca nadie me hirió como tú lo hiciste. Me quitaste esa esencia de
mujer, la alegría que tenía día a día. No sé cómo pude soportarte, cómo pude
incluso llegar a amarte… Vaya que estaba cegada.
Aunque he de admitir, que yo también hice cosas mal, me
equivoque. Te pido perdón por no haber tenido madurez en esos momentos, te pido
perdón por comentarios y acciones que te hirieron en el momento, te pido perdón
por cada cosa con la que te lastime, y así como te pido disculpas, yo a ti te
perdono.
Te perdono por haberme lastimado, por tu manipulación, te
perdono por llevarte mi inocencia, por hacerme caer en el mismo error, por
haberme envuelto en un juego mortal de celos, por llevarte mi esencia, te
perdono por cada falso “te quiero”, te perdono por absolutamente todo el daño
que me hiciste.
Pero no te guardo rencor. Por último te quiero dar las
gracias, te agradezco por todo lo que aprendí. Aprendí cuando detener algo en
el momento preciso, aprendí que actitudes tiene ese alguien que no me tienen
ningún respeto, así mismo aprendí que estar con alguien no es darle un todo de
ti, si no guardarte y cuidarte a ti mismo también, pues si te entregas totalmente
solo ocurrirá lo que hiciste conmigo, me lastimaste, me humillaste, me
pisoteaste y simplemente al final me abandonaste.
Me has hecho un gran favor, ahora que te fuiste de mi vida,
me has dado la oportunidad de caminar hacia adelante, y algo he notado, como
amigo eres excelente, como pareja, prefiero dejarlo en el aire…
Ahora te contaré, encontré un nuevo alguien, alguien que es
diferente; aún no sé si príncipe o sapo verde, pero de algo ya estoy segura… Yo
lo quiero, y al fin, se acabo todo tipo de tormentos que me provocaba tus
recuerdos, hoy estoy segura y lista para estar con quien YO quiero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario