No sé como sucede que logras cambiar mi estado de ánimo de
una manera increíble. Con solo una mirada y tu sonrisa, mi día se ilumina. Me
encanta la manera en que brillan tus ojos, y como tu rostro arde como fuego si
recurro a sonreírte mientras me miras sigiloso. Te voy a confesar algo, me
encanta que me mires con penita, que observes mis movimientos, que me analices.
Sé que no siempre recurro a mirarte, pues me apena que veas mis reacciones y lo
que vayas a pensar, o que te asuste y termines huyendo.
He de admitir que cada vez que te miro, me embobo
horriblemente, que cada vez que te hablo siento tantos nervios por encima! Me
tiemblan las piernas y las manos, siento un revoloteo increíble en el estómago,
y simplemente no me siento yo; es como si volara a otra dimensión.
Hay momentos en los que he llegado a pensar que es la
primera vez que vivo este increíble pero tan desconocido amor inocente por
alguien. No te diré que te amo, son palabras demasiado fuertes y sentimientos
que no he llegado a descubrir, ni he formado. Tampoco te puedo decir que te
quiero o te adoro, pues como puede ser cierto, todo puede ser producto de mis
propios pensamientos. Lo que si te puedo decir es que desde que empecé a sentir
todo esto por ti, me siento increíblemente feliz.

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