viernes, 19 de abril de 2013

No te das cuenta?

Y es que si te das cuenta somos tan raros. Nos encanta ignorarnos mutuamente, y sólo ignorar los sentimientos que existen. Nuestras charlas frente al televisor en nuestro sofá resuenan cada vez que me siento ahí. Quiero buscarte y tener la oportunidad de charlar, de tener esas conversaciones con un chocolate caliente acompañado de malvaviscos.

Me encantaría volver a ver tu sonrisa sincera mientras charlamos, esa sonrisa linda que me da mucha calma. A esto le añadimos tu dulce mirada, mirada que me penetra, me ilusiona y me enamora.

Pero ahora al verte siento miedo, siento nervios, no somos el uno para el otro, ¿te das cuenta?
Nos negamos, nos ignoramos, y al final... ¿de qué nos sirve?
Sólo nos estamos lastimando, alimentando el rencor, el vacío, contribuimos al desamor diario.

Y es que a veces te sueño llegando con esa rosa roja, hecha para mi. Vestido con tu playera azul, y tus jeans. Con esa sonrisa preciosa que adorna tu rostro. Y para esto quisiera charlar en el sofá frente al televisor. Ese sofá que cuenta cada una de nuestras historias, donde todo comenzó. Donde nuestra historia toma lugar, nuestro reencuentro, donde fuimos uno mismo, y donde dejé mi corazón.

Vestiré de rosa, con caireles a los hombros como tanto te gusta, usaré mis mejores zapatillas con tal de alcanzar tu alta figura.

Te quiero cerquita, tan cerquita que alcance a escuchar tus latidos, tan cerquita que vea que brillo en tus ojos. Me muero de ganas de escuchar tus latidos, de escuchar salir de tu cálida y seductora voz mi nombre, se que mis sentidos se van a estremecer hasta las entrañas, y eso a ti te gustará.

Y en el momento que logremos que a los dos nos guste, te apuesto que te morirás de ganas de quererme besar, y posiblemente yo no me voy a negar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario