lunes, 13 de mayo de 2013

Abrí mi herida, porque te extrañaba.




Se me empaña la vista, las lágrimas no me dejan ver con claridad… es que tengo tanto de no sentir tanto vacío en mi interior. Y es que hoy se parece tanto a ese día, el día que fuiste mío, el día que fui tuya, el día que nos juramos un amor eterno, que terminó pasado el tiempo.

Y es que te fuiste con todas esas promesas imposibles, esas promesas que anhelaba dentro de mi ser, tenerte en todo  momento para mí y conmigo, esa promesa de amor verdadero, esa promesa de cobija y protección. Y es que te extraño, eso creo.

Y si no te extraño, tan sólo extraño a tu recuerdo, esos brazos que eran una armadura contra el mundo. Tus suaves labios que eran míos plenamente. Te extraño, te extraño, te extraño.

Todos los sentimientos que creí muertos, aquí están, anhelándote… mi alma te anhela, quisiera quererte como antes lo hice. Aunque hoy existe él.

Aquel chico con el cual me atreví a decirle lo que siento, aquel que sigo esperando a que diga algo al respecto, o simplemente me deje ir, me lastima un poquito, pero me gusta estar ahí, sufriendo ese poquito. Y es que es tan lindo, y me embobo toda, porque es bueno y tierno.

No tengo control en mis sentimientos, es por eso que me matan por dentro. Necesito mi espacio, necesito mi tiempo. Tal vez necesito algo más que eso.

Te necesito a ti. Lo necesito a él. Necesito un pedacito de amor. No lo sé.

Abrí mi herida, porque te extrañaba. La cerré, porque él estaba. Hoy estoy perdida, triste, confundida y… sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario