Se me empaña la vista, las lágrimas no me dejan ver con
claridad… es que tengo tanto de no sentir tanto vacío en mi interior. Y es que
hoy se parece tanto a ese día, el día que fuiste mío, el día que fui tuya, el
día que nos juramos un amor eterno, que terminó pasado el tiempo.
Y es que te fuiste con todas esas promesas imposibles, esas
promesas que anhelaba dentro de mi ser, tenerte en todo momento para mí y conmigo, esa promesa de amor
verdadero, esa promesa de cobija y protección. Y es que te extraño, eso creo.
Y si no te extraño, tan sólo extraño a tu recuerdo, esos
brazos que eran una armadura contra el mundo. Tus suaves labios que eran míos
plenamente. Te extraño, te extraño, te extraño.
Todos los sentimientos que creí muertos, aquí están,
anhelándote… mi alma te anhela, quisiera quererte como antes lo hice. Aunque
hoy existe él.
Aquel chico con el cual me atreví a decirle lo que siento,
aquel que sigo esperando a que diga algo al respecto, o simplemente me deje ir,
me lastima un poquito, pero me gusta estar ahí, sufriendo ese poquito. Y es que
es tan lindo, y me embobo toda, porque es bueno y tierno.
No tengo control en mis sentimientos, es por eso que me
matan por dentro. Necesito mi espacio, necesito mi tiempo. Tal vez necesito
algo más que eso.
Te necesito a ti. Lo necesito a él. Necesito un pedacito de
amor. No lo sé.
Abrí mi herida, porque te extrañaba. La cerré, porque él
estaba. Hoy estoy perdida, triste, confundida y… sola.

No hay comentarios:
Publicar un comentario