martes, 20 de enero de 2015

Si hubiera...

Y nunca te ha pasado que de pronto esa herida que habías cerrado años atrás, de pronto un día toca a tu puerta y te dice “Hey no me olvides.”?

Porque de la nada aparecen situaciones, anécdotas o recuerdos que no debieron de regresar, porque ya no merecen que los recuerdes… no son razones de lágrimas, hace mucho que lo dejaron de ser…

Pero cuando te encuentras con insomnio, los ojos llorosos y el corazón en pedazos no puedes hacer nada más que derrumbarte de nuevo en todos esos recuerdos.

Porque aunque te repitas que eres fuerte y que todo es cosa del pasado, esa heridita sigue ahí, como una astilla en el dedo… no la ves, pero cuando algo la roza, o se acerca a ella… duele… y sigue doliendo como aquella vez…

Y es que nunca dejará de doler, porque siempre existirá la incógnita del “hubiera” y como odio esa palabra.

La odio porque la repetiste y la hiciste resonar en mi cabeza… la odio porque aún me la pregunto de vez en vez cuando me permito recordarte… la odio porque me recuerda a ti y a nuestra falta de acción en los momentos importantes.


Y la odio aún mas, porque también me he preguntado “si hubiera…” y no debería de hacerlo.


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