Y no es porque hayamos hecho las cosas mal, si no porque las hicimos sin pensar.
Y prometí no derramaría ni una sola lágrima, y aquí me tienes… de madrugada, y triste con un gran nudo en la garganta.
Y prometí no escribirte ni un solo verso y aquí me tienes… gastando mi tinta y papel solo en tu nombre.
Y prometí no querer a nadie, y aquí me tienes… fallando lentamente.

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