Te das cuenta la poca importancia que me dan las cosas, mis actitudes tan hostiles, y frías, es que no, no volveré a llorar por nadie, me lo jure a mí misma. Nuestras personalidades son como el agua y el aceite, ni la misma naturaleza nos quiere juntos, yo tengo mi camino, tú tienes el tuyo, todo sigue siendo cosa del amargo destino que no nos quiere juntos, te lo puedo comprobar.
Detente, deja de hacer cosas con mensajes de doble intención, no me agrada ese juego mental que pretendes que juegue, no lo haré, porque si quieres jugar, voy a jugar, y te apuesto que soy mejor en esto que tú. Pero un día lo verás, lo verás y yo no voy a estar. Ya he tomado en ocasiones mi camino, y ésta no será la excepción, detente, deja de lastimarme, deja de jugar, yo no quiero jugar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario