Y aunque te quiera dejar atrás, todos los días vuelves con tu turismo emocional; y yo como tonta enamorada, te vuelvo a pensar.
Y aunque sé que no eres para mi, mi corazón es terco y al verte hace esa pequeña contracción, ese movimiento obstinado, ese brinquito empecinado de emoción, sólo por ti.
Y es que cómo se lo negamos cuando me regalas una de esas sonrisas que son solo para mí, o cuando me ves con esos ojos que dicen y callan tantas cosas, y sobretodo cuando de una manera extraña mi cuerpo reacciona de inmediato al sentirte cerca…
Pero no, si te permito volver a entrar, el corazón se va a encaprichar, y para volverte a soltar, me costará aún más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario