Y es que llegaste y te fuiste de mi vida sin avisar, en un abrir y cerrar de ojos sin anunciar. Y llegaste con tu dulzura, tus bromas y caballerosidad. Y me acostumbraste a tu presencia, pero ahora ya no estás.
Ya no estás con tus juegos, tus fotos y esas tardes de charlar; y ahora cada vez que miro a la cámara, no te dejo de pensar. Y es que no te puedo sacar de mi cabeza, en cada uno de esos escenarios donde pudimos estar los dos, pero no, tú ya no estás.
Tal vez no te quise tanto, o lo suficiente, para que te quisieras quedar. O tal vez no fui suficiente, una vez más.
Y en noches como ésta, nada me gustaría más que volvieras, para poder tomarte de la mano, como aquella noche que paseamos; aquella noche donde me sonreíste y me susurraste las más bellas palabras de amor, aquella noche donde creí que existía un 'tú y yo', aquella noche donde volví a tener esperanza en el amor.
Pero no, las palabras se las lleva el viento, y sigo esperando que se lleve tu recuerdo, porque te quiero escribir y no puedo.
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