domingo, 20 de marzo de 2016

Él tenía el don de la poesía, ella de la fotografía.

Él fue su primer amor, y tal vez siempre lo será. Él siempre vuelve, porque al parecer no fue suficiente el corazón roto de aquella primera vez.

Ella sabe que no le conviene tenerlo cerca, sabe que ya nunca funcionará igual y aún así se sienta a soñar despierta cómo sería permitirle volver.

Él ha hecho su vida sin ella durante algunos años, ha vivido como un hombre galante y exitoso, sin embargo algo lo hace volver siempre, ella sigue sin entenderlo, y tal vez nunca lo haga.

Ella reconoce que él es la cura a muchos de sus males; el remedio que necesita en sus noches de insomnio, la voz que la calma y la llena en esos momentos de vacío, él es su escudo contra el mundo cada vez que la tiene en sus brazos.

Él la busca de vez en cuando buscando su atención, ella comienza por ignorarlo pero siempre termina cediendo, ¿cómo negarse a quién más la ha querido durante todo este tiempo?

Ella sabe que más que amor es la costumbre, el sentirse segura que hay alguien ahí. Ella ya no lo quiere, hace años que dejó de hacerlo, pero le gusta mentirse a sí misma y creer que si, para no sentirse vacía.


Él tenía el don de la poesía, ella de la fotografía. 

Él adornaba todo de palabras rimbombantes para enamorarla día a día; mientras ella quiso capturar sus vidas juntas, sin darse cuenta que los tonos y las rimas no quedaban.


No hay comentarios:

Publicar un comentario